La Fábula del Puerco-Espin….La vida,la psiquis y el entorno!
junio 20, 2010
La fábula del Puerco-espín:
Durante la era glaciar, muchos animales morían por causa del frío.
Los puerco-espines, percibiendo la situación, resolvieron juntarse en grupos, así se abrigaban y se protegían mutuamente, más las espinas de cada uno herían a los compañeros más próximos, justamente los que ofrecían más calor.
Por eso decidieron alejarse unos de otros y comenzaron de nuevo a morir congelados.
Entonces precisaron hacer una elección: o desaparecían de la Tierra o aceptaban las espinas de los compañeros.
Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos.
Aprendieron así a convivir con las pequeñas heridas que la relación con un semejante muy próximo puede causar, ya que lo más importante era el calor del otro.
Y así sobrevivieron….
Moraleja de la historia:
La mejor relación no es aquella que une personas perfectas, es aquella donde cada uno aprende a convivir con los defectos del otro, y admirar sus cualidades.
Una historia muy bella, cierto? pero, que tanto refleja nuestra realidad? será que los seres humanos de verdad elegimos mantenernos unidos, pese a las heridas que nos infringimos?, comprendemos y aceptamos las debilidades de nuestros semejantes?, entendemos el “bien común y le damos preeminencia sobre los intereses personales?….
Cuando leí esta corta historia, decidí leerla en clases; si algo resulta díficil es lograr la cohesión del grupo entre adultos..los niños en su estado natural de “sanidad” no temen interrelacionarse entre ellos, no conocen de rivalidades, de competencias mal sanas, no temen a perder lo que creen suyo, porque viven bajo el convencimiento de la “pertenencia por derecho de consciencia”, es a esa “sanidad” a la que me refiero, a la limpieza de espíritu y de consciencia. Los Adultos a medida que crecemos, nos vamos adosando capas densas de prejuicios, paradigmas, falsas creencias, distorciones de la realidad hasta rodearnos de una infranqueable coraza que nos impide crecer, evolucionar, recordar quienes somos en realidad. Un blindaje, extraño definitivamente…de mucha dureza para algunas circunstancias y poco protectora en cuanto de heridas se trata. Realmente resultó una experiencia muy nutritiva compartir con el grupo la historia de los puercos-espines, llegando a la conclusión después de una hora, que no fuimos concebidos para vivir en aislamiento, sino para ser socialmente adheridos en muchos aspectos.
La historia, me permitió explicar el aspecto “BIOPSICOSOCIAL” del hombre tomando como ejemplo el argumento del cuento…el hombre, lo mismo que el puerco-espin, representa en su individualidad un ser único e irrepetible, pese a pertenecer a una “especie”, cada ser vivo lo es, evidentemente todos tenemos caracteristicas propias del grupo al cual pertenecemos, eso nos determina y nos cuenta entre los elementos que connotan y denotan “vida” o BIO, como seres vivientes; condición ésta que nos habka de las funciones netamente fisiológicas, pero, que no nos excluye del aspecto PSICO y, que por ende, como valor agregado nos permite desarrollar “una actividad mental” y con ella exteriorizar conductas, manifestar sentimientos, emociones,etc. surgiendo como una reacción a la acción psicológica la activación del aspecto SOCIAL del hombre;permitiéndole interactuar con el entorno que le rodea, impregnándose de la influencia positiva o negativa que de éste emane.
Estos tres aspectos se distinguen claramente en los protagonistas de la historia, de una manera fabulada nos induce al aprendizaje biopsicosocial. La convivencia o el modus vivendi, es para nosotros los seres humanos una condición para interrelacionarnos con el resto del mundo, es a través de la interacción social y mediante la comunicación que vamos entrelazando nexos o conexiones afectivas, a medida que nos proponemos alcanzar ese bienestar personal o social que llamamos “felicidad”.
LLegar al entendimiento que cohabitar con otros, representa un acto de “negociación” , es imprescindible para mantener la armonía y la paz social; ciertamente hay aspectos de carácter no disponible, no susceptible de negociar, porque pertenecen al ámbito muy personal e individual de cada uno, así como la honorabilidad, la integridad moral, los valores éticos, etc., son elementos de naturaleza subjetiva cuyos manejos quedan sujetos a los patrones de aceptación ó reconocimiento social del medio al cual pertenecemos. En la medida que cada puerco espin se hizo consciente que estaba siendo herido por otro, pero, que pese a ello los beneficios de mantenerse juntos eran mayor a sus lesiones, en un acto de amor cada uno de ellos optó por el bien de todos, haciendo a un lado sus propias percepciones, vivir o morir todos ó salvarse en la mayoría, así se mantuvieron y lograron generar una conducta manifiestamente social de supervivencia….
Cuando algo nos hiera, nos duela, nos cause daño….recordemos la fábula del puerco-espin; si logramos ver en esa situación adversa, un motivo para reconocer el valor positivo de todo cuanto nos ocurre, ir más allá de las debilidades de otros y poder mirar sus fortalezas, es innegable que logramos aprender el significado de ser entes biopsicosociales y la importancia de serlo….así sabremos que estamos en el camino correcto para alcanzar nuestra felicidad y contribuir a la felicidad de otros.
Hasta la próxima, el amor nunca muere. Con Dios estamos.
Saber reconocer una despedida….
octubre 20, 2009
“…Solo cuando nuestro tiempo posee la calidad de la despedida y del nuevo comienzo será un tiempo cumplido…” Anselm Grün. El Misterio del tiempo. El arte de vivir según la sabiduría de los monjes.
Esta madrugada, no serían más de las tres de la mañana, cuando terminé un proyecto de sentencia en la que trabajé a lo largo de muchas semanas, parece un contrasentido hablar de la justicia expedita, cuando para quienes laboramos en la administración de justicia se amÉrita en muchos casos, tiempo para decidir el destino de alguien, a quien no por casualidad la vida nos cruza en su vida para decidir por éste. Luego de leer varias veces mi decisión, sentí mucha tranquilidad, la satisfacción del deber cumplido y la sensación que siempre nos embarga cuando presentimos o tenemos la certeza de una despedida; no puedo decir que fuí sorprendida por esta sensación, ya hace tiempo me resulta familiar, tanto que ahora solo me pregunto a qué o a quien debo decir adios ahora?, que ciclo debo cerrar?.
Como respuesta a mi interrogante, indubitablemente surgió de mis adentros el aspecto profesional, laboral…e inmediatamente supe que debía comenzar a prepararme para cerrar mi ciclo en el Poder Judicial, despedirme de la actividad que con probidad, vocación, responsabilidad, honestidad pero sobretodo con mucho amor realizo desde lo que muy pronto serán 17 años, se dicen rápidos y faciles mis años de servicios, pero, cuando se miran en retrospectiva y bajo consciendudo balance, me doy cuenta que hice de la vida tribunalicia casi mi “modus vivendi”. Años en la jurisdicción penal, otros tantos en la jurisdicción de Protección, horas infinitas de guardias, censos penitenciarios, cientos y cientos de folios de expedientes, otros cientos más de ellos de revisión, sustanciación, horas de sueño, de llantos, de risas, de amistades bien ganadas, de enemigos gratuitos otros no tan “free”, mucha satisfacción, nostalgia por quienes ya nos están pero fueron trascendentales en mi formación laboral y personal, horas de luchas por reinvindicaciones laborales, tiempo de mi hija Fedora quien compartió su niñez con mi tiempo de carrera universitaria, con mi tiempo de amanuence…ufff! podría nunca acabar de contar lo que en casi 17 años de vida laboral he acumulado…sin embargo, tengo la certeza que mi tiempo de judicialidad ha caducado ó está por hacerlo, mi despedida forzosa o voluntaria se acerca y, pese a que mi parte humana se resiste y grita escandalozamente desde el miedo que así no sea, mi plano de consciencia sabe que debe proceder el cambio en mi vida, la transformación es un fenómeno que ha operado en los últimos dos años vividos, no entendía por qué, ahora lo sé, como también sé que todo cuanto deba cerrarse será para dar paso a mi bienestar, a mi crecimiento, a mi evolución, para lograr lo que deseo y merezco.
Saber reconocer una despedida, nos evita sufrimientos que exceden lo necesario…obviamente, toda despedida lleva implícita una ruptura, un cierre, un adios, un duelo y con ello sobreviene el dolor, el luto, nos preguntamos entonces…qué es lo que evitamos con saber cuando debemos despedirnos si de igual manera padeceremos, pues, llanamente reconocer despedirnos a tiempo, teniendo el sentido de oportunidad para ello no alargará más de lo justo esa sensación de pérdida, de temor, de inseguridad a lo próximo por llegar, a dudar si efectivamente llegará.
Leyendo a Anselm Grün y su libro ” El Misterio del Tiempo. El arte de vivir según la sabiduría de los monjes”, de donde extraje la cita que encabeza mi post, encontré hace semanas atras lo siguiente: “…sin despedida y nuevo comienzo, el tiempo será aburrido. Será siempre igual. No se resuelve nada. Sin despedida arrastro el pasado conmigo. Y, en algún momento, el peso será excesivo. El tiempo se renueva si me despido del pasado para comenzar lo nuevo intacto...”, cuando leí estas lindas y sabias líneas de Grün, las contextualice en mi ámbito personal, esta madrugada al recordarlas las extrapole a mi ámbito laboral y concluí que sin lugar a dudas emprendí el camino para despedirme de un Tribunal, no sé si del Derecho, es una de mis pasiones el mundo jurídico, lo que no puedo decir de mi primera carrera universitaria, la que con cierto pesar, pero, sin remordimiento afirmo ahora solo engrosa mi bagaje académico.
El derecho trajo a mi vida las mejores cosas, oportunidades maravillosas de desempeño laboral, de adquirir conocimientos, de conocer personas brillantes y púlidas juridicamente hablando…otras que ciertamente avergüenzan al gremio, pero, que nunca harán mayor peso ante lo beneficioso obtenido. El derecho, me condujo más allá del sendero de la profesionalización, conocí a Marcos cuando ambos estudiabamos la carrera, la hicimos juntos desde el primer año hasta lanzar nuestros birretes al aire en el mismo acto de grado, nos enamoramos, vivimos juntos durante diez años, nos casamos para vivir casi ocho años de matrimonio, llegó María Aurora a nuestras vidas y, hoy a pesar de estar divorciados, ambos recordamos lo que la facultad de derecho a parte del titulo nos concedió como un “plus”. El derecho me regaló la oportunidad de ingresar a la Escuela Nacional de la Magistratura, para formación de Jueces, lo que como regalo extraordinario de la vida, me daría un denominador común con el ser más increíble y especial de mi vida luego de mis tesoros, por muchas cosas más sé con certeza que mi despedida del mundo tribunalicio está escrito, más no puedo asegurarlo del mundo jurídico….
Cuando llegue el momento de cerrar ese ciclo, le pido a Diosito, me regale la fortaleza, la confianza, pero sobretodo la inmensa felicidad de retirarme con la plena satisfacción de quien dió lo mejor de sí a lo largo de todos estos años, que a pesar de ser considerada como reaccionaria, contestataria, rebelde, pero, nunca irrespetuosa, grosera, deshonesta, injusta o ignorante del derecho,coseche el reconocimiento de compañeros de jornada, de superiores, del usuario, tal vez mi despedida no sea tan inminente como presiento, tal vez Dios tenga para mi aún algo más para regalarme dentro del Despacho Judicial…pero lo importante ahora es que ésta madrugada supe reconocer que la despedida a los días de despacho, más tarde ó más temprano llegará y no me tomará por sorpresa…
Con Dios estamos.