Esperando el tiempo de Adviento… Adventus Redemptoris!
noviembre 27, 2009
De vuelta nuevamente… En esta semana, mi hermana mayor regalo a familia y amigos, unas notas maravillosas donde nos explica como preparar la “Corona de Adviento“, un ritual muy lindo que nos abre el camino, como cada año, a nuestra preparación espiritual a la primera venida del Hijo de Dios; el nacimiento de Niñito Jesús, como lo es el período de Adviento. Los que profesamos la fe cristiana, conocemos que Adviento se celebra durante los cuatro domingos anteriores a la Noche Buena; pocos sabemos del significado espiritual que conllevan estos días previos a la Navidad y, que más que una fecha de celebración es una fecha de recogimiento, de profunda reflexión y señalarnos propósitos de cambios. No es casual que el color litúrgico de estos días sea el morado, un color que llama al apaciguamiento, al recogimiento, a la austeridad y a la transmutación.
Hoy, quiero hacer mención a la primera semana de preparación litúrgica donde la Palabra Santa nos dice: “Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento“. Velar nos habla de estar atentos, de mantenernos alertas, pero, a qué? ó de quien?. Yo, en lo particular creo que el mandamiento de atención se refiere a que estemos despiertos a la vida, a las cosas que nos rodean, a las situaciones que nos tocan vivir, buenas ó no según el crisol con el que las miremos. Estar atentos, en este período de alistamiento para recibir al Niño Jesús, nos obliga en primer lugar a examinar nuestra vida durante estos meses, a comenzar a hacer balance de nuestras acciones sin cuestionarnos, el tiempo de penitencia vendrá, pero, ahora en esta primera semana, bastará con que miremos nuestros quehaceres; esto con el primordial objetivo de saber quienes somos, quienes hemos sido y, reconocer nuestras fortalezas y debilidades; pedir ayuda si la necesitamos, proporcionarla a quien la amerite. Estar atento a la vida, no es tratar de escapar, de huir de nuestras responsabilidades y deberes, sino antes bien afrontar nuestros compromisos honrándolos a cabalidad, no temamos por nuestra rendición de cuentas porque “…el Señor no lleva cuenta de nuestros pecados…”. Si prestamos atención en este momento cercano a la venida del Niño Dios, la llama de la Esperanza se encenderá una vez más en nuestros corazones.
Adventus Redemptoris! anuncia la llegada del Redentor y con el pregón, la promesa siempre cumplida del Hijo de Dios no se hará esperar, bajo la fe de su venida y el Poder de su Palabra, se logra vencer la oscuridad, el miedo, la desesperanza, atenúa el dolor que a veces no logra abandonarnos, pero nos libra del sufrimiento. Preparemosno pues, en esta primera semana del tiempo de Adviento, que inicia este domindo 29 para estar alertas a la vida y en espera de la venida del Dios Redentor, alegremos el espíritu aunque sintamos que el alma se nos cae a pedazos, cantemos, acompañemos a nuestros hijos en su alegría por las fechas…tengamos fe, decoremos nuestro hogar y vivamos la natividad desde el corazón, recuperemos la confianza, renovemos nuestra confianza en Dios, en nuestros semejantes, amemos sin poner nombre y apellido a esa maravillosa energía, perdonemos…perdonar no es olvidar, es recordar sin sufrimiento, sin juzgar. Comparto para terminar esta primera entrega, una oración preciosa que nos prepara para el encuentro de la Natividad, con Dios y su Gracia estamos….
Primer Domingo de Adviento
El Señor viene
« Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar
el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor. » (Oración Colecta)
Ser padres….el próposito de cada día!
noviembre 1, 2009
Primero de Noviembre….anoche celebramos los veintiun años de nuestra hija Fedora, fue Noche de Brujas! la ambientación del salón, los disfraces…todo pudo haber inspirado miedo y, una escena de terror, pero, la realidad por encima del negro y del naranja, de las máscaras, de los murciélagos, vampiros, esqueletos, diablos, brujas y calabazas sonrientes era que solo reinaba el amor….que el amor vence las sombras, lo oscuro, lo tenebroso, que no hay cuentos de criptas ni espantos cuando es el quien lleva el mando. Y eso fue así porque una vez más el amor parental trascendió.
Cuando empezaron los preparativos para la celebración, debo reconocer que yo estaba algo recelosa, en honor a la verdad las circunstancias no estaban dadas a mi parecer para armar un festín y, luego reflexioné y concluí que si pensaba de esa manera muchas cosas pasarían por mi vida sin darme la oportunidad de vivirlas, de disfrutarlas; también en eso se basa la confianza en Dios, en saber que nunca, pero nunca Él nos faltará pese a las cosas que nos sucedan y comenzamos a alistar la fiesta. Marcos y yo desde el momento mismo de nuestra separación convinimos en jamás dejar de ser padres, que antepondríamos nuestro rol parental a cualquier otro en nuestras vidas, que las hijas siempre serían eso las hijas y que los divorciados seríamos él y yo, pero no ellas y, hasta hoy eso ha sido así y confío en la gracia de Dios sea por siempre.
Anoche, mientras todos nos divertíamos yo observaba lo que ocurría, me parecía que nada en mi vida había sufrido una profunda transformación, ver a mi familia, a los amigos, a los conocidos, a los recién conocidos bailar, reir y pasarla bien me dió la sensación de la paralización del tiempo y sentí una felicidad inmensa porque Marcos y yo hemos hecho del próposito de ser excelentes padres un próposito de cada día! y bien vale la pena hacerlo porque somos y seguiremos siendo familia, una modalidad de familia, pero indiscutiblemente una Familia!.
Ser padres es una labor que no da cabida a los bajos sentimientos, el amor de padres nos impermeabiliza del odio, del rencor, del egoismo, nos inmuniza a la tentación de ceder a nuestros propias necesidades, independientemente de nuestras propias decisiones personales que, en definitiva es sano, maduro y correcto tomarlas, lo importante es jamás relegar nuestra responsabilidad parental. Siempre durante el desempeño de mis labores decía ante las parejas en conflicto que nadie estaba obligado a mantenerse en comunidad con nadie!, que el amor de pareja se transforma porque no se extingue, dejamos de amar como parejas, como hombres y mujeres, para amar como compañeros, como al padre o la madre de nuestros hijos y, pese a ser valedero no es suficiente para mantener una relación o una unión marital, pero, con los hijos el amor es diferente…es un amor que ciertamente se transforma y renueva constantemente, para crecer, madurar y avanzar. Amamos a nuestros hijos cuando están pequeños porque los reconocemos como una parte de nosotros, porque los vemos chicos e indefensos y nuestro instinto nos lleva en nombre del amor muchas veces a cometer atrocidades de crianzas, nos volvemos sobreprotectores, en algunos casos castradores y mutiladores. A medida que crecen amamos los hijos por sus méritos, por los logros y esfuerzos alcanzados, nos sentimos orgullosos cuando ellos inician sus primeros pasos sociales y comienzan a brillar con luz propia, los amamos reconociendo nuestro aporte en ese éxito por ellos alcanzados, los amamos cuando se realizan personalmente, cuando se casan, cuando nos hacen abuelos…en fin el amor por los hijos también se transforma, no es estático. Lo loable de ser padres es que lo seamos convirtiéndonos para ellos en facilitadores en sus vidas y no los directores de ella.
Marcos y yo emprendimos hace 18 años esa hermosa labor, el que saque la cuenta y cómpute esa cantidad de años y los años de vida que celebramos a Feyo, caerá en cuenta que no coinciden y allí reside el mérito de Marcos, asumió un próposito de vida con Fedora,sin ser su padre biológico, pero, aún ni siquiera la ruptura del matrimonio quebranto en él su deseo de ser el padre de ” nuestras hijas”…El éxito de la fiesta de Fedora no residió en la inversión económica, en el número de invitados, en la calidad y cantidad de bebida ni comida, en el esmero del mejor disfraz….el éxito estuvo y estará en el hecho que solo el amor de padres nos permite construir para ella y Maria Aurora el nido de espinas que ellas lograrán abandonar en su oportunidad para volar felices al destino y rumbo de sus propias elecciones. ese es nuestro próposito de cada día.
Comparto una historia hermosa que leí hace unos días y que hoy traigo a éste mi espacio, por oportuna, por ser reflejo de la realidad en nuestras vidas, es una lección… espero que quien tenga a bien leerla, tal y como a mi le sirva para construir su próposito de cada día. Con Dios estamos.
El Abraso del Oso, autor desconocido.
” LA LLUVIA LLEGA POR SI MISMA, NO PODEMOS HACERLA VENIR…”
agosto 3, 2009
Estoy de regreso, pensé en no volver a llenar este espacio…pero, escribir me ha permitido alcanzar niveles de autoconocimiento que hoy agradezco.
Ayer, me detuve en una capillita que está muy cerca de casa, sentí una inmensa necesidad de buscar el silencio y la paz que sólo a veces encontramos en la “Casa de Dios”, en lo partícular creo que Dios mora y reside en cada uno de nosotros sus hijos amados, a pesar que muchos crean que por ver hermanos en condiciones paupérrimas, Dios los ha olvidado. Al tomar el primer asiento, no pude contener el llanto que desde hacía muchos días me había propuesto no derramar, lloré hasta sentir que quedaba vacía, que nada de líquido quedaría en mi cuerpo, no habrían más de tres personas a esa hora en la capilla y, a decir verdad poco me importó darle rienda suelta a mi necesidad en presecia de extraños; logré recuperar el aliento y respirar de nuevo y escuché que la voz de una mujer me dijo muy bajito… ” Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”, de primer momento no entendí lo que me dijo la mujer, no tendría más de cincuenta años, recordando ahora, su voz para nada dulce, pero transmitía una seguridad tal, que al momento de decirle ” perdón?” al no entenderle y repetirme la frase inmediatamente mi llanto cesó. Me dijo ” no sé por qué lloras, no es necesario que me lo digas, pero sea por lo que llores, llora porque llorar es una bienaventuranza”, toco mi mano y se sentó a un extremo donde creo que rezaba el rosario, pues llevaba uno en la mano. Me levanté e inmediatamente salí de la capilla, tomé mi carro y llegué a casa. Lloré de nuevo hasta creo después de más de una hora….y recordé las palabras de la mujer. ” Llorar es una bienaventuranza…” .
Tomé mi libro de “Evangelios para Sanar” de Alejandro Jodorowsky, y buscando encontré ” Las bienaventuranzas” (Mateo 5:3-12) y leí ” A traves de las bienaventuranzas el Cristo va a darnos una escalera de progresión..Estas nueve bienaventuranzas indican un camino de perfeccionamiento…” y continúe leyendo; en la página 257 leí “…Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibiran consolación…En esta frase de las bienaventuranzas no se trata de llorar por sufrimiento.Los llanto de los que nos habla Cristo son de otro orden: “Lloro porque no soporto conocerme.Lloro porque no soporto este intelecto frío.Lloro porque no soporto los rencores que llevo en mi corazón…lloro por mi liberación ¿Estoy Harto!…tales llantos conducen a una toma de conciencia y quienes la encuentran serán consolados.Para avanzar hace falta una toma de conciencia, hace falta llorar…”. Releí la página muchas veces y me pregunté ¿ De qué tengo que conscientizarme? ¿Qué debo introyectar y aprender de esto que estoy viviendo?…me propuse hacer de mi reflexión un ejercicio mental hasta encontrar en mí alguna respuesta.
Definitivamente, cada minuto, cada segundo de nuestra existencia ofrece la oportunidad de crecer, de evolucionar o por el contrario de estancarnos, el libre albeldrío nos da la oportunidad de hacernos responsables de cada acción que emprendemos,de cada omisión en la que incurrimos. Somos responsables y no culpables de lo que elegimos vivir, experimentar, de las decisiones que tomamos o de las que dejamos de tomar. Creo en eso, soy una ferviente creyente que somos co-creadores de las situaciones que experimentamos, no hacerlo sería tanto como negar nuestra participación activa en esta experiencia de vida. Entendí que nunca antes había comprendido el significado de llorar; soy llorona por naturaleza y convicción, lloro de pena, de alegría, de nostalgía, de rabia, de ternura, de impotencia y, descubrí que llorar al “amar” era la muestra más noble de decirle a mi pareja lo inmensamente feliz que era de compartir con él, el amor que siento y sé es retribuido.
Ahora sé que el llanto no es sino una respuesta a la toma de conciencia, lloramos de felicidad porque de verdad nos hacemos concientes que somos felices!, lloramos de pena, porque nos percatamos “in vivo” y nos hacemos concientes que el dolor nos embarga! LLorar no es lo mismo que lloriquear, dice Jodororowsky y es verdad, el lloriqueo es manipulación, es la negación a asumir nuestras responsabilidades.
Viene a mi memoria lo que mi amada Abuelita “Rosa” decía : ” LLora cuando yo me muera”; no era tan difícil entender lo que ella de manera sabia quiso que entendendiéramos, el llanto no es para desperdiciarlo, es un recurso maravilloso de crecimiento y aprendizaje, tomar conciencia ímplica eso avanzar, madurar, crecer, hacernos libres desde la responsabilidad y no victimizarnos por culpabilidad.
En lo sucesivo, cada vez que sienta deseos de llorar me preguntaré de qué me estoy haciendo conciente, qué estoy descubriendo en ese momento, que responsabilidad estoy asumiendo…y sabré si mi propósito de vida se está cumpliendo, si mi elección de cada experiencia de vida es un acto para crecer, evolucionar o detenerme y no avanzar. Gracias por el consuelo de esa mujer para conmigo, que fue maestra para mí en momentos de desesperación y desesperanza, antes, Gracias a mi Dios Amoroso siempre que no me suelta jamás! que me permite cada día aprender y descubrir algo nuevo, desde el amor aunque parezca lo contrario. Gracias al amor de mi vida que aún no estando físicamente, sigue siendo mi Maestro Perfecto para crecer y prepararme para lo que Dios obre y decida.
Como siempre en mis post, finalizo con un pasaje bíblico, que describe a mi parecer el llanto conciente de nuestro Señor Jesús : “Al acercarse y ver la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Si también tú conocieses en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita” (Lucas 19, 41).