La vida se nos da y la merecemos dándola”  Rabindranath Tagore 

Con la Gracia de Dios de vuelta acá. Son muchas las cosas que plenan el alma, leer al Poeta Hindú Rabindranath Tagore es una de ellas, al hacerlo, creo no equivocarme, se construye el  ”germinador” para las  cosas de la vida….

Nos entregamos cada día a la vorágine del tiempo, nos hacemos  esclavos de las horas, vivimos en eterna adoración al Dios Chronos y de esa manera, se nos escapan oportunidades valiosas de vivir “la vida que nos merecemos” , pero, qué  entendemos por “merecimiento”… la gran mayoría lo concebimos como un  “derecho”,  una “premiación”, como una consecuencia lógica y obligada del “mérito” y de cierta manera así lo es,  sólo que  no se circunscribe a lo tangible y palpable de nuestra existencia;  la vida que nos merecemos va mucho más allá de una vida cómoda, holgada, de un buen empleo, de abundancia material, de sentimientos correspondidos,  “la vida que nos merecemos”  es la  sumatoria de los detalles pequeños de nuestra vida que abultan nuestra felicidad y nos la hace plena.

Nos merecemos despertar cada mañana sin excepción y sin importar que  ocurra, con la certeza que provenímos cual hijos perfectos y amadisímos de una fuerza, una energía superior a nosotros, cuya inteligencia y benévolencia es infinita, inagotable, eterna proveedora, misericordiosa, piadosa, fuente primigenia de Amor, sentir la confianza que nada que bajo la apariencia humana parezca adverso, es capaz de dañarnos, porque todo responde a un motivo, a una razón de ser, por duro, injusto y descabellado que luzca…yo como muchos la llamo Dios, cada quien es libre de llamarla como lo desee.

Nos merecemos descubrirnos, encontrarnos, redimensionarnos, nacer y morir las veces que sean necesarias si de ello resulta con creces nuestra evolución y crecimiento como seres de luz,  reconocer nuestra “Divinidad”  pese a la corporeidad humana, admitir nuestras limitaciones, trabajarlas y amar nuestras fortalezas cimentándola, darnos el permiso de experimentar todo cuanto a “pecho abierto” querramos, disfrutar el gozo de la vida simple , maravillarnos con la risa de un niño, el canto de un pájaro, con el sonido del agua, con la magia cromática de los atardeceres, sorprendernos con los fenómenos de la naturaleza, cualquier cosa que nos ocurra y nos conduzca a la  búsqueda de la Felicidad, porque  como muy bien lo expreso Benjamin Franklin:

 “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.”  

Nos merecemos elegir la “actitud” con la que deseamos afrontar cada situación que se presente en nuestras vidas, comprometernos sin hipotecarnos, emprender sin temer al riesgo, escuchar sólo  verdades por muy duras que nos parezcan, pero, también debemos decirlas, recibir con los brazos abiertos las bienvenidas a sabiendas que ellas no llegan solas, traen consigo despedidas, sólo que no sabemos el cuándo ni el cómo…nos merecemos en definitiva la vida misma, porque “solo hay una vida y es la nuestra” como alguien dijo una vez; la cita que inicia ésta mi reflexión, sintetiza el espìritu, propósito y razón de la existencia del hombre,  tenemos vida y hacemos honor a ella, cuando la damos, ya sea haciéndonos multiplicadores de vida biológicamente;  así como cuando entregamos lo mejor,en primer lugar a nosotros mismos al amarnos infinita e incondicionalmente y,  luego al mundo que nos circunda y nos hace parte de el….

Tengamos la vida que nos merecemos….

Hasta pronto. El amor nunca muere. Con Dios estamos.

 

 

“…Solo cuando nuestro tiempo posee la calidad de la despedida y del nuevo comienzo será un tiempo cumplido…” Anselm Grün. El Misterio del tiempo. El arte de vivir según la sabiduría de los monjes.

Esta madrugada, no serían más de las tres de la mañana, cuando terminé un proyecto de sentencia en la que trabajé a lo largo de muchas semanas, parece un contrasentido hablar de la justicia expedita, cuando para quienes laboramos en la administración de justicia se amÉrita en muchos casos, tiempo para decidir el destino de alguien, a quien no por casualidad la vida nos cruza en su vida para decidir por éste.  Luego de leer varias veces mi  decisión,  sentí mucha tranquilidad, la satisfacción del deber cumplido y la sensación que siempre nos embarga cuando presentimos o tenemos la certeza de una despedida; no puedo decir que fuí sorprendida por esta sensación, ya hace tiempo me resulta familiar, tanto que ahora solo me pregunto a qué o a quien debo decir adios ahora?, que ciclo debo cerrar?.

Como respuesta a mi interrogante, indubitablemente surgió de mis adentros el aspecto profesional, laboral…e inmediatamente supe que debía comenzar a prepararme para cerrar mi ciclo en el Poder Judicial,  despedirme de la actividad que con probidad, vocación, responsabilidad, honestidad pero sobretodo con mucho amor  realizo desde lo que muy pronto serán 17 años, se dicen rápidos y faciles mis años de servicios, pero, cuando se miran en retrospectiva y bajo consciendudo balance, me doy cuenta que hice de la vida tribunalicia casi mi “modus vivendi”. Años en la jurisdicción penal, otros tantos en la jurisdicción de Protección, horas infinitas de guardias, censos penitenciarios, cientos y cientos de folios de expedientes, otros cientos más de ellos de revisión, sustanciación, horas de sueño, de llantos, de risas, de amistades bien ganadas, de enemigos  gratuitos otros no tan “free”, mucha satisfacción, nostalgia por quienes ya nos están pero fueron trascendentales en mi formación laboral y personal, horas de luchas por reinvindicaciones laborales, tiempo de mi hija Fedora quien compartió su niñez con mi tiempo de carrera universitaria, con mi tiempo de amanuence…ufff! podría nunca acabar de contar lo que en casi 17 años de vida laboral he acumulado…sin embargo,  tengo la certeza que mi tiempo de judicialidad ha caducado ó está por hacerlo, mi despedida forzosa o voluntaria se acerca y, pese a que mi  parte humana se resiste y  grita escandalozamente desde el miedo que así no sea, mi plano de consciencia sabe que debe proceder el cambio en mi vida, la transformación es un fenómeno que ha operado en los últimos dos años vividos, no entendía por qué, ahora lo sé, como también sé que todo cuanto deba cerrarse será para dar paso a mi bienestar, a mi crecimiento, a mi evolución, para lograr lo que deseo y merezco.

Saber reconocer una despedida, nos evita sufrimientos que exceden lo necesario…obviamente, toda despedida lleva implícita una ruptura, un cierre, un adios, un duelo y con ello sobreviene el dolor, el luto, nos  preguntamos entonces…qué es lo que evitamos con saber cuando debemos despedirnos si de igual manera padeceremos, pues, llanamente reconocer despedirnos a tiempo, teniendo el sentido de oportunidad para ello no alargará más de lo justo esa sensación de pérdida, de temor, de inseguridad a lo próximo por llegar, a dudar si efectivamente llegará.

Leyendo a Anselm Grün y su libro ” El Misterio del Tiempo. El arte de vivir según la sabiduría de los monjes”, de donde extraje la cita que encabeza mi post, encontré hace semanas atras lo siguiente: “…sin despedida y nuevo comienzo, el tiempo será aburrido. Será siempre igual. No se resuelve nada. Sin despedida arrastro el pasado conmigo. Y, en algún momento, el peso será excesivo. El tiempo se renueva si me despido del pasado para comenzar lo nuevo intacto...”, cuando leí estas lindas y sabias líneas de Grün, las contextualice en mi ámbito personal, esta madrugada al recordarlas las extrapole a mi ámbito laboral y concluí que sin lugar a dudas emprendí el camino para despedirme de un Tribunal, no sé si del Derecho, es una de mis pasiones el mundo jurídico, lo que no puedo decir de mi primera carrera universitaria, la que con cierto pesar, pero, sin remordimiento afirmo ahora solo engrosa mi bagaje académico.

 El  derecho trajo a mi vida las mejores cosas, oportunidades maravillosas de desempeño laboral, de adquirir conocimientos, de conocer personas brillantes y púlidas juridicamente hablando…otras que ciertamente avergüenzan al gremio, pero, que nunca harán mayor peso ante lo beneficioso obtenido. El derecho, me condujo más allá del sendero de la profesionalización, conocí  a Marcos cuando ambos estudiabamos la carrera, la hicimos juntos desde el primer año  hasta  lanzar nuestros birretes al aire en el mismo acto de grado, nos enamoramos, vivimos juntos durante  diez años, nos casamos para vivir casi ocho años de matrimonio, llegó María Aurora a nuestras vidas y, hoy a pesar de estar divorciados, ambos recordamos lo que la facultad de derecho a parte del titulo nos concedió como un “plus”. El derecho me regaló la oportunidad de ingresar a la Escuela Nacional de la Magistratura, para formación de Jueces, lo que como regalo extraordinario de la vida, me daría un denominador común con el ser más increíble y especial de mi vida luego de mis tesoros, por muchas cosas más sé con certeza que mi despedida del mundo tribunalicio está escrito, más no puedo asegurarlo del mundo jurídico….

Cuando llegue el momento de cerrar ese ciclo, le pido a Diosito, me regale la fortaleza, la confianza, pero sobretodo la inmensa felicidad de retirarme con la plena satisfacción de quien dió lo mejor de sí a lo largo de todos estos años, que a pesar de ser considerada como  reaccionaria, contestataria, rebelde, pero, nunca irrespetuosa, grosera, deshonesta, injusta o ignorante del derecho,coseche el reconocimiento de compañeros de jornada, de superiores, del usuario, tal vez mi despedida  no sea tan inminente como presiento, tal vez Dios tenga para mi aún algo más  para regalarme dentro del Despacho Judicial…pero lo importante ahora es que ésta madrugada supe reconocer que la despedida a los días de despacho, más tarde ó más temprano llegará y no me tomará por sorpresa…

 Con Dios estamos.

Y conocen el hambre y la muerte de cerca
Saben mas de la vida de lo que te parezca
Y caminan descalzos con sus callos de asfalto
Algunos más altos pero yo te aseguro
No más de diez años tendrán….
“Los Hijos de la Oscuridad” , un tema del cantautor venezolano Franco de Vita. Cuantas veces no coreamos esta canción, la oimos, nos balanceamos llevando el ritmo de su melodía al entonarla en sus conciertos, pero, no profundizamos en su letra, no nos sensibilizamos con su contenido.
Estudiando un poco más a profundidad  el  Derecho Penal Juvenil de mi país y conociendo de legislación extranjera del tema, se ha manifestado para mi un mundo que ciertamente conocía, que sabía que existía, pero, que en definitiva nunca medí el alcance de la tragedia de ser un ” hijo o una hija de la oscuridad”. Disertando con compañeros de curso y el Profesor de la Cátedra, hablamos  de la responsabilidad del Estado ante la problemática de los niños, niñas y adolecentes en situación de Abandono y las consecuenciencias  jurídicas que generan para ellos  ser  seres excluídos  sociales, víctimas de la más atroz y flagrante  violación de sus Derechos Fundamentales y, en definitiva concluímos con que no es suficiente tener el compromiso de adherirse a un Instrumento Internacional que obliga a observar y honrar  ese Corpu iuris,  que nos quedamos cortos cuando cada día  decimos conocer y manejar  el fundamento de la nueva legislación minoril, estructurada en la Doctrina de Protección Integral, que el cambio de paradigma de la Situación Irregular a la Doctrina  Proteccionista es un hecho consumado, es necesario introyectar que no se trata de un cambio de pensamiento, que no es asumir con  visión poetica  la problemática de la infancia abandonada. Necesario es asumir, comprometerse, actuar y sostener.
Las cifras crecientes cada día de niños en situación de calle en los países latinoamericanos, sobretodo en aquellos cuyas  deprimidas economías  registran índices  elevados de  pobreza extrema, nos hablan  de la cruda y drámatica  violencia ” estructural”  de la que estos  son objetos.  Si, es un problema estructural  la problemática infantil, no puede concebirse de otra manera, de lo contrario las posibles soluciones  serán  sólo “paños de agua caliente” y no representen soluciones definitivas a esta.
Las condiciones de pobreza extrema y urgencia social, la falta de políticas públicas que generen  mecanismos de garantías y protección social, la disparidad existente entre el mundo globalizado y el mundo en el cual  la  participación social a duras penas es concebible, no nos llevan a otra reflexión que no sea la de  afirmar que  habrán de pasar muchos años, muchos! antes de ver los  Derechos de la niñez y la adolescencia verdaderamente  reinvindicados.
Leyendo a la Dra.  Magaly Sánchez, en  ” El Ciclo Perverso de Violencia e Inseguridad como relación de Poder  en América Latina”, encontré unas líneas que me permitiré transcribir :
…Los niños que crecen en condiciones de pobreza concentrada y aislamiento social  se hacen diferentes del resto  de la sociedad, cultural , social  y tecnologicamente. Ellos está alienados de las nuevas tecnologías de información y bloqueados  de los mecanismos formales de participación en la sociedad…

Vemos como pues, no hablamos  ni se trata de diferenciación o discriminación positiva, estamos en presencia de una real y verdadera discriminación, un proceso de exclusión social  que cada día se convierte en el caldo de cultivo  para generar una sola motivación de vida, una sola alternativa…la socialización  en la calle. Es inevitable que estos chicos hagan de la vía pública su habitat, es la calle su medio de aprendizaje,  obviamente no hablo de escolarizarse, hago mención al aprendizaje como medio de supervivencia, su medio para “hacer familia” ,  ante  las relaciones familiares  inexistentes o débiles, cualquier compañero de causa es  un digno  sustituto familiar y  hasta su lugar de “trabajo”; ganar dinero fácil y de manera rápida es la aspiración del muchacho en situación de calle. La calle se ha constituído en un  espacio preferencial  para hacer mediciones y demostraciones de poder, lo que impretermitiblemente desencadena criminalidad, violencia y muerte.

Un poco más de dos generaciones de niños se han levantado en condición de calle y la incapacidad del  Estado para  evitar  que este  fenómeno sociológico siga ocurriendo es evidente, esto plantea  la imperiosa necesidad de una reformulación de la intervención del  Estado,  el redimensionamiento de la Política y la concietización de la Sociedad Civil, a fin de buscar  modos efectivos y eficaces para la recuperación de la descomposición social de la cual adolecen la mayoría de los países latinoamericanos y del Caribe y establecer de manera definitiva y para  siempre el orden social y legítimo que permita el levantamiento de una sociedad en la que su generación de relevo crezca segura, fortalecida  y  sobretodo digna y respetada, amparada en sus Derechos Fundamentales, protegida por un  sistema legal y adminitrativo que velen  y garanticen los  ya reconocidos internacionalmente  Derechos de la Niñez y la Adolescencia.

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