Bitácora de una eterna viajera de la luz, de tránsito por esta maravillosa experiencia que llamamos vida….catorce de febrero de 2010, en un lugar y hora que pierden importancia, porque en definitiva lo trascendente es ser y estar.

De paseo en un lugar donde el verde abunda en todos sus matices, mientras mi hija jugaba, me permití dejarme llevar por la tranquilidad y la paz del lugar pese al bullicio de las risas de los niños y las voces altisonantes de los adultos, parece un contrasentido hablar de paz y tranquilidad reseñando que no estaba sola y había ruido, pero, es que en definitiva cuando el espíritu está en quieta paz interior lo  externo no es capaz de arrebatarnos ese estupendo estado de consciencia, en ese momento casi místico leí una tablilla al pie de un árbol bellamente florido que rezaba “Madreselva, Lonicera caprifolium“, y escuché decir a un personal del parque, que esa especie es oriunda de Europa y, que en víspera del Día del Amor y la Amistad, era propicio decir que  allá se regala  la flor de la Madreselva como sìmbolo de compromiso; por supuesto, la curiosidad me llevó a conocer más de esa bella y extraña flor y de allí resultó esto que escribo.

Muchos conocemos el íntimo significado de la simbología floral, rosas, claveles, azucenas…la “Madreselva” no escapa  de ello; en Europa se asocia a la manifestación de los amores más profundos, es símbolo de fidelidad, compromiso y amor eterno. Leyendo de ella, conseguí un post que me encantó, un espacio de  Oscar Elias ,  del cual conocí la Historia de Amor de la Madreselva; quiero traer a este mi rincón de reflexión, lo que de manera tan linda el autor reseñó de la flor y que movió en mi, filamentos neurálgicos de mi romanticismo empedernido “…El hecho es que ésta planta tiene la característica de adherirse a los árboles, de tal modo que los antiguos lo relacionaron a la forma en que una mujer abraza al hombre que ama, concepto que se encuentra en un proverbio francés del siglo XIX….”; las  y los que conocemos y, alguna vez experimentamos la dicha del gozo del abrazo del ser amado, sabemos la connotación del recurso literario al que alude la cita transcrita.

Después de  regocijarme leyendo  de esta especie floral, concluí que  definitivamente no podemos jugar a hacernos los ”miopes” ante lo que nos rodea, lo elemental, lo primario y en ello la Madre Natura es nuestra “Alma Mater“, fuente inagotable e inequívoca de lecciones de vida, la naturaleza es de por sí nuestra madre nutricia, nos provee de recursos tangibles e intagibles para hacer posible nuestra existencia, darnos lecciones de amor es parte del pensum de aprendizaje, ya vemos como pues, la Madreselva puede enseñarnos a prodigar abrazos . La exhortación es “hacernos”  ávidos observadores de ella; ver, reflexionar y actuar al mejor estilo de Paulo Freire, a comprender que los procesos de la vida son perfectos, que todo tiene su espacio y su momento, que nada falta, nada sobra, todo es cuestión de percepción y actitud. Que la transformación y el cambio es lo único constante y que el AMOR es una energía poderosa, sanadora, gratuita, al alcance de todos y para todos, que el amor es el recurso de sustento de mayor importancia que la Madre natura nos regala, el misterio de la vida es la representación más emblemática de ello, muchos conocemos las generalidades de la concepción, pero, nadie sabe el momento exacto de cuando ocurre….solo el amor en cualquiera de sus manifestaciones hace posible  que ocurra y conoce los intríngulis de eso.

Hoy Día del Amor y la Amistad, sigamos amando como cada día, de manera profunda, sostenida, nutritiva, amemos cada día al conocido, al desconocido, al que nos ama y al que nos hiere,porque le permitimos hacerlo, al que nos apoya en nuestras ideas y proyectos y al que nos detracta, amemos al bonito, al feo, al que de corazón nos presta un servicio y al que con servilismo nos trata…a todos! hagamos de San Valentín cada día en nuestras vidas, honremos a esa energía que nunca muere sólo se transforma y que para muchos de nosotros nunca, pero, nunca pasa, siempre  permanece.

Hoy honro a todos los amores de mi vida, a mi Amor Principal y el más fiel de ellos a DIOS, mi Socio Mayoritario quien me ama en demasía y yo a Él infinitamente, a mis hijas Fedora y María Aurora,manifestaciones de amor de cada día en mi vida, las adoro mis tesoros! a mi familia, a mis amigos todos, pocos quizás escasos pero muy váliosos, a mis conocidos, a mi Nana bella por el amor en grado de continuidad desde hace 16 años, a quienes en algún momento de vida caminaron junto a mi y yo con ellos entrelazados con las cintas blancas del matrimonio… Julio Alberto y  Marco Antonio y que en nombre del amor precisamente decidí soltarlas para no convertirlas nunca en cadenas, a quien por razón Divina llegó a mi vida para transformarla para siempre y de manera definitiva y, no sé por qué razon humana ni el derecho de nombrarlo me legó tras su intespectiva partida…a quien algún día llegará a mi vida, tal vez cuando esté preparada, para compartir conmigo su felicidad y su caudal de amor infinito y junto al mío haremos sumatoria para una vida de dicha y plenitud hasta el final de los tiempos….

Cierro con una hermosísima frase, con la cual tambien Oscar Elias cierra su post…no habría mejor manera de hacerlo, aprovecho agradecer a él, compatrir tan linda historia de amor y en ” inaudita altera parte” tomó y aludo su esfuerzo intelectual y emocional, Gracias Oscar Elias….

“Así como se entrelaza la madreselva anudándose en infinitas vueltas; así se entrelazan los corazones, inundados de un verdadero amor”.

Hasta la próxima.El amor nunca muere. Con Dios estamos.

Sin que resulte una fijación, ni un estado morboso de mi parte, perdí la cuenta de las veces que he visto la película ” El Amor en tiempos de Cólera“, basada en el libro que lleva el mismo nombre del Premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez , conocido afectuosamente en el mundo literario como “Gabo“; lo leí una vez; no era mío lo devolví y nunca lo compré, bastó una vez para leer la obra y unas diez veces ver el film, hoy fue una de ellas, para comprender que el realismo-mágico de García Márquez plasmado en esta obra es un ideal que la mayoría, por no decir todos, atesoramos… encontrar el amor de nuestra vida y esperar por el llevando la cuenta de cada año, cada mes, cada día, cada hora que transcurre en esa espera infinita, pero, que no desanima.

Luego de deleitarme otra vez con la fotografía de la película, las locaciones, impregnarme del encanto de la época y la geografía,  hacer de su soundtrack una crisálida de melodías y envolverme en ella, desmenuzar sus díalogos y entrar en el mundo de sus personajes, gane aprendizajes de vida; comprendí que el intenso colombiano con este libro, fue capaz de reproducir de manera fluída y sencilla, lo esencial de la vida…el amor como base de nuestra existencia; comprobar que el amor y la fidelidad son compañeros de causa, pero, ciertamente no de circunstacias y, que la pasión es arrebato de hormonas, piel y ganas mientras el amor es sentimiento de pensamientos y voz baja.

Comparto un extracto del final de la obra escrita, para mi contiene la filosofía y motivación de “Ariza”;  lo que lo mantuvo simpre presto y dispuesto a  esperar sin desesperanza que el día de consumar su amor con Fermina llegaría…y asi corrió el tiempo, el mundo continuaba su marcha constante, el tiempo su carrera inexorable a lo largo de  cincuenta y tres años, siete meses y once días… con sus noches!…

 ”..Florentino Ariza lo escuchó sin pestañear. Luego miró por las ventanas el círculo completo del cuadrante de la rosa náutica, el horizonte nítido, el cielo de diciembre sin una sola nube, las aguas navegables hasta siempre, y dijo:
-Sigamos derecho, derecho, derecho, otra vez hasta La Dorada.
Fermina Daza se estremeció, porque reconoció la antigua voz iluminada por la gracia del Espíritu Santo, y miró al capitán: él era el destino. Pero el capitán no la vio, porque estaba anonadado por el tremendo poder de inspiración de Florentino Ariza.
-¿Lo dice en serio? -le preguntó.
-Desde que nací -dijo Florentino Ariza-, no he dicho una sola cosa que no sea en serio.
El capitán miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites.
-¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? –le preguntó.
Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
-Toda la vida –dijo…”.

Hasta la próxima, el amor nunca muere. Con Dios estamos.

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