“El fin justifica los medios…” De Maquiavelo a Sumito.
agosto 24, 2009
La mañana del domingo leyendo la prensa de circulación nacional de mi país, como siempre busqué la columna de Sumito Estevéz, un hombre que a mi juicio y, con todo el respeto lo percibo (no tengo el placer de conocerlo personalmente) como un “ser integral”; y encontré que Sumito hablaba de un tema que me parece aunque muy peligroso, por lo subjetivo y personal es un tema que da para abarcar muchísimo…de los valores, de los ” Principios: esos innegociables”.
Leerlo desde la primera línea hasta el fin resultó una gratificante experiencia, porque si bien es cierto la columna está impregnada de sus reflexiones, no es menos cierto, que en ella hace afirmaciones que creo contienen verdades indiscutibles; me voy a permitir transcribir en este espacio, sin su anuencia, lo que él dice entre otras cosas : ” Para definirse, el hombre necesita asirse de principios innegociables (…)A partir de estos principios innegociables, posteriormente, cada sociedad o cada individuo podrá construir el entramado de acciones, de leyes, de conductas que le volverán coherentes con esos principios a la hora de relacionarse,tanto con sus conciudadanos, como con la manera de encarar su oficio. Quien no llega a experimentar angustia cuando sus acciones entran en franca contradicción con sus principios innegociables, es un cínico. Puede seguir viviendo, puede ser exitoso; pero habrá quemado un pedacito de su alma y con ello habrá comenzado a perder(…) el gran enemigo que nos pone la vida para renunciar a lo que creemos es hacernos caer en el espejismo perverso de sentir que nuestros sueños son tan importantes que ” el fin justifica los medios” Trampa de diablo que hace que no nos demos cuenta de que todo medio nacido de esa premisa ha embarrado a los principios mismos con su hipocresía. Son innegociables”.
La frase que cita textualmente Estevéz en su columna y, que resulta emblemática del maquiavelismo, sabemos nos habla de anteponer nuestros fines particulares y muy personales por encima de todo aquello que la ética y la moral nos delimitan. A esto me refería cuando hice alusión a lo peligroso del tópico abordado por Sumito. La dicotomía Etica-Moral ha sido tema de amplia discusión por “doctos” de muchas ramas del saber y, que evidentemente no entraré a abundar en ello. Lo que si me motiva a plasmar mi reflexión , es ver como cada día son más y más los seres humanos que “venden su alma al diablo” con tal de obtener lo que en buena lid no harían. Ya no importa ser “hombres o mujeres ” de bien, actuar conforme a lo que somos en esencia y verdad ( seres para ser felices y hacernos multiplicadores de ella) . Nadie puede dar lo que no tiene, dijo alguien un buen día, pero, quien cree en ello realmente?.Pobre de aquel que juega a ser Dios y cree que puede disponer del destino de otros, obrar por otros, pensar por otros….aquel que cree que maneja la verdad absoluta y que siempre tiene como escudo la mejor manera de hacer las cosas, para lograr lo que desea y busca.
No existe mayor lealtad sino la que nos debemos a nosotros mismos! Cuando somos leales y fieles a nuestros Principios innegociables, nos convertimos en fortalezas infranqueables, dejamos de ser material maleable, ganamos el respeto, la admiración y la consideración de quienes nos rodean, nos siguen y nos observan. Mantenernos incólumes nos permite trascender…no me refiero a volvernos rígidos de pensamientos y obras, no! quiero significar que a pesar de que asumamos la flexibilidad del Bambú que no ofrece resistencia a los cambios del viento y se deja llevar por el vaiven de su danza, no deja de ser el, no se quiebra, no se debilita, no pierde su esencia, no perdamos de vista el respeto por la conciencia del colectivo, no estamos sólos, no somos ermitaños, compartimos e interactuamos con un puñado de seres que piensan, sienten y aspiran como nosotros. El maquiavelismo perderá fuerza cuando cada uno de nosotros honrando nuestros Principios Innegociables, no permitamos que nadie nos utilice como instrumento para alcanzar los fines de quienes de manera calculada, premeditada y libre de todo sentido y respeto al común, desee obtener lo que busca por necesidad o por “lujo”.
Bella la columna de Sumito de este domingo…