Ser padres….el próposito de cada día!
noviembre 1, 2009
Primero de Noviembre….anoche celebramos los veintiun años de nuestra hija Fedora, fue Noche de Brujas! la ambientación del salón, los disfraces…todo pudo haber inspirado miedo y, una escena de terror, pero, la realidad por encima del negro y del naranja, de las máscaras, de los murciélagos, vampiros, esqueletos, diablos, brujas y calabazas sonrientes era que solo reinaba el amor….que el amor vence las sombras, lo oscuro, lo tenebroso, que no hay cuentos de criptas ni espantos cuando es el quien lleva el mando. Y eso fue así porque una vez más el amor parental trascendió.
Cuando empezaron los preparativos para la celebración, debo reconocer que yo estaba algo recelosa, en honor a la verdad las circunstancias no estaban dadas a mi parecer para armar un festín y, luego reflexioné y concluí que si pensaba de esa manera muchas cosas pasarían por mi vida sin darme la oportunidad de vivirlas, de disfrutarlas; también en eso se basa la confianza en Dios, en saber que nunca, pero nunca Él nos faltará pese a las cosas que nos sucedan y comenzamos a alistar la fiesta. Marcos y yo desde el momento mismo de nuestra separación convinimos en jamás dejar de ser padres, que antepondríamos nuestro rol parental a cualquier otro en nuestras vidas, que las hijas siempre serían eso las hijas y que los divorciados seríamos él y yo, pero no ellas y, hasta hoy eso ha sido así y confío en la gracia de Dios sea por siempre.
Anoche, mientras todos nos divertíamos yo observaba lo que ocurría, me parecía que nada en mi vida había sufrido una profunda transformación, ver a mi familia, a los amigos, a los conocidos, a los recién conocidos bailar, reir y pasarla bien me dió la sensación de la paralización del tiempo y sentí una felicidad inmensa porque Marcos y yo hemos hecho del próposito de ser excelentes padres un próposito de cada día! y bien vale la pena hacerlo porque somos y seguiremos siendo familia, una modalidad de familia, pero indiscutiblemente una Familia!.
Ser padres es una labor que no da cabida a los bajos sentimientos, el amor de padres nos impermeabiliza del odio, del rencor, del egoismo, nos inmuniza a la tentación de ceder a nuestros propias necesidades, independientemente de nuestras propias decisiones personales que, en definitiva es sano, maduro y correcto tomarlas, lo importante es jamás relegar nuestra responsabilidad parental. Siempre durante el desempeño de mis labores decía ante las parejas en conflicto que nadie estaba obligado a mantenerse en comunidad con nadie!, que el amor de pareja se transforma porque no se extingue, dejamos de amar como parejas, como hombres y mujeres, para amar como compañeros, como al padre o la madre de nuestros hijos y, pese a ser valedero no es suficiente para mantener una relación o una unión marital, pero, con los hijos el amor es diferente…es un amor que ciertamente se transforma y renueva constantemente, para crecer, madurar y avanzar. Amamos a nuestros hijos cuando están pequeños porque los reconocemos como una parte de nosotros, porque los vemos chicos e indefensos y nuestro instinto nos lleva en nombre del amor muchas veces a cometer atrocidades de crianzas, nos volvemos sobreprotectores, en algunos casos castradores y mutiladores. A medida que crecen amamos los hijos por sus méritos, por los logros y esfuerzos alcanzados, nos sentimos orgullosos cuando ellos inician sus primeros pasos sociales y comienzan a brillar con luz propia, los amamos reconociendo nuestro aporte en ese éxito por ellos alcanzados, los amamos cuando se realizan personalmente, cuando se casan, cuando nos hacen abuelos…en fin el amor por los hijos también se transforma, no es estático. Lo loable de ser padres es que lo seamos convirtiéndonos para ellos en facilitadores en sus vidas y no los directores de ella.
Marcos y yo emprendimos hace 18 años esa hermosa labor, el que saque la cuenta y cómpute esa cantidad de años y los años de vida que celebramos a Feyo, caerá en cuenta que no coinciden y allí reside el mérito de Marcos, asumió un próposito de vida con Fedora,sin ser su padre biológico, pero, aún ni siquiera la ruptura del matrimonio quebranto en él su deseo de ser el padre de ” nuestras hijas”…El éxito de la fiesta de Fedora no residió en la inversión económica, en el número de invitados, en la calidad y cantidad de bebida ni comida, en el esmero del mejor disfraz….el éxito estuvo y estará en el hecho que solo el amor de padres nos permite construir para ella y Maria Aurora el nido de espinas que ellas lograrán abandonar en su oportunidad para volar felices al destino y rumbo de sus propias elecciones. ese es nuestro próposito de cada día.
Comparto una historia hermosa que leí hace unos días y que hoy traigo a éste mi espacio, por oportuna, por ser reflejo de la realidad en nuestras vidas, es una lección… espero que quien tenga a bien leerla, tal y como a mi le sirva para construir su próposito de cada día. Con Dios estamos.
El Abraso del Oso, autor desconocido.
