De vuelta nuevamente… En esta semana, mi hermana mayor regalo a familia y amigos, unas notas maravillosas donde nos explica como preparar la “Corona de Adviento“, un ritual muy lindo que nos abre el camino, como cada año, a nuestra preparación espiritual a la primera venida del Hijo de Dios; el nacimiento de Niñito Jesús, como lo es el período de Adviento. Los que profesamos la fe cristiana, conocemos que Adviento se celebra durante los cuatro domingos anteriores a la Noche Buena; pocos sabemos del significado espiritual que conllevan estos días previos a la Navidad y, que más que una fecha de celebración es una fecha de recogimiento, de profunda reflexión y señalarnos propósitos de cambios. No es casual que el color litúrgico de estos días sea el morado, un color que llama al apaciguamiento, al recogimiento, a la austeridad y a la transmutación.

Hoy, quiero hacer mención a la primera semana de preparación litúrgica donde la Palabra Santa nos dice:  “Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento“. Velar nos habla de estar atentos, de mantenernos alertas, pero, a qué?  ó de quien?. Yo, en lo particular creo que el mandamiento de atención se refiere a que estemos despiertos a la vida, a las cosas que nos rodean, a las situaciones que nos tocan vivir, buenas ó no según el crisol con el que las miremos. Estar atentos, en este período de alistamiento para recibir al Niño Jesús, nos obliga en primer lugar a examinar nuestra vida durante estos meses, a comenzar a hacer balance de nuestras acciones sin cuestionarnos, el tiempo de penitencia vendrá, pero, ahora en esta primera semana, bastará con que miremos nuestros quehaceres; esto con el primordial objetivo de saber quienes somos, quienes hemos sido y, reconocer nuestras fortalezas y debilidades; pedir ayuda si la necesitamos, proporcionarla a quien la amerite. Estar atento a la vida, no es tratar de escapar, de huir de nuestras responsabilidades y deberes, sino antes bien afrontar nuestros compromisos honrándolos a cabalidad, no temamos por nuestra rendición de cuentas porque “…el Señor no lleva cuenta de nuestros pecados…”. Si prestamos atención en este momento cercano a la venida del Niño Dios, la llama de la Esperanza se encenderá una vez más en nuestros corazones.

Adventus Redemptoris!  anuncia la llegada del Redentor y con el pregón, la promesa siempre cumplida del Hijo de Dios no se hará esperar, bajo la fe de su venida y el Poder de su Palabra, se logra vencer la oscuridad, el miedo, la desesperanza, atenúa el dolor que a veces no logra abandonarnos, pero nos libra del sufrimiento. Preparemosno pues, en esta primera semana del tiempo de Adviento, que inicia este domindo 29 para estar alertas  a la vida y en espera de la venida del Dios Redentor, alegremos el espíritu aunque sintamos que el alma se nos cae a pedazos, cantemos, acompañemos a nuestros hijos en su alegría por las fechas…tengamos fe, decoremos nuestro hogar y vivamos la natividad desde el corazón, recuperemos la confianza, renovemos nuestra confianza en Dios, en nuestros semejantes, amemos sin poner nombre y apellido a esa maravillosa energía, perdonemos…perdonar no es olvidar, es recordar sin sufrimiento, sin juzgar.  Comparto  para terminar esta primera entrega, una oración preciosa que nos prepara para el encuentro de la Natividad, con Dios y su Gracia estamos….

Primer Domingo de Adviento

El Señor viene

 « Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar 
el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor. »  (Oración Colecta)

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