UN DIA A LA VEZ…un ejercicio para desarrollar la paciencia!
abril 30, 2009
Luego de vivir momentos muy tristes, recordé lo que mi amor me repite constantemente y, que ahora de manera responsable asumo que lo hacía sin comprender el contenido y alcance de lo que significa ” Un día a la Vez….“. Búsque muy dentro de mi… Dios en su infinito amor me regaló el espacio y el tiempo para ello, la habitación de un centro médico-asistencial resultó el escenario ideal para mi introspección. Me pregunté por qué siento que me subí a la “Montaña Rusa” y no puedo bajarme? Por qué un día siento que estoy arriba y otro muy abajo? Por qué siento que nada de lo que quiero y deseo puedo tenerlo a la mano, pese a mis esfuerzos y a lo que en ello trabajo? y como los procesos de la vida son perfectos, despues de mucho llorar, un pensamiento lleno y golpeo mi cabeza ¡Estoy frustrada!, nunca lo había pensado, nunca lo había sentido, pero el sólo hecho de que apareciera en ese instante fue una señal para mi. Todos tenemos internamente un sistema de alarma que olvidamos mientras crecemos; de niño lo atendemos. NO me espanté, no me asusté! hablar de frustración para muchos es un signo de debilidad, para mi un motivo de autoconocimiento que si trabajo, se convierte en un factor de crecimiento personal
Traté de definir que es una frustración e inmediatamente reconocí un sentimiento, pero, de qué? de rabia? de impotencia? de insatisfacción? esto sería la emoción que impregna el sentimiento, pero, qué me lleva a ese sentimiento y a esa emoción? no lograr mis objetivos?, no alcanzar mis logros?, no obtener lo deseado?… LLegó la paz!.
Recordé lo que investigué en una oportunidad, leyendo un informe psicológico de un caso que se ventilaba en mi Tribunal y que llamó poderosamente mi atención, el experto diagnosticó “POCA TOLERANCIA A LA FRUSTRACION ” y me retrotraje en el tiempo, claramente rememoré haber leído en relación a ello y decía el psicologo que la frustración es parte de nuestra vida, que es inevitable no vivir episodios de frustración y que por lo general es durante la infancia que desarrollamos la intolarancia a ella. Cuando el niño es gratificado de manera constante, atendidas de manera inmediata sus necesidades e incluso antes que él mismo se percate de ellas, no desarrolla la paciencia para futuros eventos donde no dependerá de él la satisfacción o resolución de sus necesidades . El tiempo gira en función de él y para él, todo lo merece y esto generará actitudes que impiden no mantener la calma en la durante la espera y desarrollar la paciencia.
Siempre fuí una niña mimada por la Vida, aún sigo creyendo que lo soy!, no sólo tuve unos padres estrictos ,pero, complacientes, mi papá fue dentro de sus concepciones muy duras, un alcahuete de mis gustos y mis necesidades (obviamente todas creadas), crecí sintiéndome tan cómoda y segura!, siendo la más bella, la más inteligente, la que tenía más personalidad, la que más vida social de mis hermanas tenía, la más popular entre mis compañeros de estudios, en fin mi abuela me decía “Nathalia, naciste para ser Reina o Gitana” eso está impreso en mis células y en mi memoria. No fuí una niña caprichosa, jamás! siempre he sido muy responsable y consciente de mis deberes y obligaciones, del valor de las cosas, del esfuerzo ajeno, una excelente alumna, muy estudiosa no recuerdo haber abandonado la actividad académica nunca. Pero, anoche creo que por primera vez en mi vida, reconozco que pocas, escasas veces he tenido que esperar por algo y eso más que un descubrimiento para mi, se convirtió en la respuesta a todo esto que ahora acontece en mi vida, me mueve y me hunde en momentos de desolación y desesperanza, pese a mis oraciones, a mis lecturas e incluso a estando entre mis seres más queridos.
Busque información y encontré una página que me ayudo de primera mano, para luego consultar con mi terapeuta, quien me dijo que el factor fundamental para manejar la frustración es la ACTITUD y cambiar nuestra manera de pensar de manera permanente, la impotencia ante la dificultad de obtener lo deseado en el tiempo que nosotros creamos, nos desmotiva y terminamos abandonando proyectos de vida, laborales, profesionales, en fin en necesario aprender a resistir la molestia de la espera, a desarrollar la paciencia, en la página que encontré vi unas líneas que me engancharon “ La paciencia no tiene nada que ver con la necesidad y tiempos de espera, sino con la fortaleza para enfrentar el dolor sin perturbarnos emocionalmente...”
Definitivamente, desde hace mucho siento que mi vida se ha convertido en una constante espera, para muchas cosas y creo que hasta ahora, no me había percatado del manejo que estaba haciendo de las situaciones…ahora empiezo a entender no es el mundo que se está deshaciendo, no hay movimientos telúricos, no es que el mundo se haya convertido en un lugar inhóspito, soy yo la que estoy percibiendo el entorno de manera caótica, pero listo!. Como ejercicio de compensación hice mi gran “T”, mi columna de activos y pasivos, en resumidas cuentas de cuanto me he perdido por no aprender a esperar…No dejaré las mejores oportunidades de mi vida, los regalo que Dios y el proceso natural del Universo me obsequían por mi poca tolerancia a la frustración de no tener lo que quiero de manera inmediata….Lo que habrá de ser, será! y mientras llega, siempre habrán motivos y razones para seguir sonriendo a la vida, agradeciendo a Dios su Amor y sus Bendiciones para mi y los míos, la inmensa fortuna que el amor trajo a mi vida, las oportunidades de compartir con el mundo lo que sé, lo que aprendo cada día, lo que seguiré aprendiendo hasta mi última exhalación. Esperare con confianza, con paciencia, con perseverancia, con AMOR, lo que tanto anhelo en mi vida, siempre con la convicción que Dios solo quiere lo mejor para mi!, lo que no llegue de una manera, llegará por otra vía, pero siempre como siempre algo llegará, nunca desde pequeña supe que era quedarme con las manos vacías, no será ahora que empiece a hacerlo! dejé de ser una niña consentida, para ser ahora una UNA MUJER MIMADA POR LA VIDA!!!
Cierro con una frase de André Comte-Sponville de su libro “La felicidad, desesperadamente,” “la mayoría, ya de pequeños, deseamos lo que no tenemos o bien tenemos lo que desde ese instante ya no deseamos….”.