« Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. El Señor está cerca. » (Flp 4, 4.5) .

Nuevamente nos encontramos! aunque con algo de retardo cumplo mi palabra en esta entrega, no con menos alegría o compromiso lo hago.

Tercer Domingo de Adviento! que rápido el paso del Rey Chronos…Hoy, es un día para vivir y redimensionar la Alegría!, nos hemos venido preparando algunos para la llegada del Niño Dios, sin dejarnos llevar por la vorágine de las fiestas, las compras,la planificación de nuestra “Noche Buena” y despedida al “Año Viejo”, el farreo del ” amigo secreto”, el arreglo de nuestras casas, tratamos de mantener en nuestro corazón el recogimiento y la reflexión propia del tiempo de adviento, en este tercer domingo nos habla la Palabra Santa de “compartir”, el Evangelio de San Lucas, hace mención en este día a lo que el Maestro Jesús muchas veces hizo alusión, a vivir en comunión con  nuestros semejantes, en caridad y compasión, a desarrollar nuestro amor por el  prójimo, Dijo Jesús «…El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo…”.  Las Palabras de mi amadísimo nos invita a la Generosidad, una virtud casi en extinción.

Mi madre, recién hoy egreso de la clínica, fué intervenida quirúrgicamente el viernes y, durante estos tres días pude apreciar cuanto los seres humanos nos hemos dejado quitar por las circunstancias. En la Sala de espera del quirófano se confunden las ánimos y las energías de quienes esperamos la salida exitosa de nuestros pacientes, los que con alegría cuentan minutos para recibir al nuevo miembro de la familia, quienes con dolor, angustía  pero, con esperanza confían en Dios y la ciencia la curación ó la vida de un ser querido, todos unidos en una misma causa…el frío me mataba, hace poco  salí de una afección respiratoria y ya mi voz comenzaba a distorcionarse, una señora gentilmente compartió conmigo una barra de chocolate y un señor su chaqueta, un mejicano haciendo gala de su gentilicio, subió una jarra de café para compatirla con sus conocidos y también con los que no, así pasé las cuatro horas de espera mientras mami estaba en pabellón. Carlos Fraga dice que vivimos en la “cultura de la muerte” , que  es necesario una enfermedad, el fallecimiento de alguien para esperar reunirnos la familia, para conseguir dinero, para hacer lo que en condiciones ordinarias no hacemos…,hoy leyendo el Evangelio me pregunté mil veces por qué nos cuesta tanto ser generosos en la cotidianidad? el desprendimiento es un don…nos desprendemos como una opción para cuando ya hemos hecho uso de algo o de alguien, las bibliotecas están repletas de libros de uso, a las Casas Hogares  llegan ropas, calzados, juguetes que si bien en muchos casos se encuentran en perfecto estado de uso y conservación, no es menos cierto que escasamente son dotadas de “estrenos”, no es que no sea esta alternativa buena ó de poca ayuda, no! pero, que lindo sería que la generosidad, el desprendimiento fuese una muestra representativa del amor fraternal y no de una opción de desecho. Cuando compramos un libro, pensar en adquirir uno tan solo uno! para la biblioteca de la comunidad, una pieza de vestir nueva para hacer entrega a la casa que protege niños, niñas y adolescentes en condiciones menos privilegiada que nuestros chicos…ser generoso es la mayor muestra de fe y confianza en Dios! pensar que solo se tiene cierta cantidad de dinero para cubrir las necesidades de los nuestros y no alcanzará para desconocidos, no tener tiempo para visitar a un anciano a quien nadie visita porque el tiempo no nos rinde, es una muestra de poca fe, Dios provee de manera infinita cuando de corazón y desde el amor hacemos por nuestros  semejantes; Él se vale  de muchas maneras para  retribuirnos mil veces mil lo que  por amor y con amor hacemos. El llamado es a hacernos generosos y desprendidos, de manera desinteresada para con aquellos que por alguna razón tienen menos que nosotros, pero que tienen tanto derecho a disfrutar del amor y la abundancia infinita; elevemos nuestras consciencias eso redundará en un mundo mejor cada día, no importa el tamaño de nuestra generosidad, energeticamente será tan positivo ser generoso con algo ínfimo como serlo con algo colosal y grandioso.

Laetare!!! Alégrate, vive la alegría desde el corazón, como  dice la Lectura de Filipenses  con la que inicio mi reflexión de hoy, vivir desde la alegría exalta lo mejor de cada uno de nosotros, nos hace vivir en  Paz y  Armonía, estar alegres no significa que no reconozcamos  nuestras tristezas, no sintamos nuestros dolores, nuestras penas, lloraremos de igual manera porque así es nuestra parte humana, pero, la alegría es ese respiro que nos damos para recordar la promesa mesiánica de no perder la calma, la Paz,  la quietud, poniendo en manos de Dios nuestras dificultades porque como  dice la lectura de Filipenses ” …La Paz de Dios que  supera todo conocimiento, custodiará vuestro corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús…”.

Tiempo para estar alegres, para ser generosos, para ser caritativos, para perdonar, para reflexionar, para crecer, para evolucionar, para esperar milagros, para reafirmarnos en la Fe, pero, sobretodo tiempo para amar, amar incondicionalmente, amar con libertad, con consciencia crística…este tercer domingo de Adviento, es una excelente oportunidad para hacer balance y señalarnos nuevos propósitos…..

Laetare….porque si la vida te da mil razones para llorar, demuestrale que tienes mil razones para reir! para creer, para confiar, para compartir con conocidos y desconocidos, para amar!!!

Hasta la próxima!

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.