La fábula del Puerco-espín:
 Durante la era glaciar, muchos animales morían por causa del frío.
Los puerco-espines, percibiendo la situación, resolvieron juntarse en grupos, así se abrigaban y se protegían mutuamente, más las espinas de cada uno herían a los compañeros más próximos, justamente los que ofrecían más calor.
Por eso decidieron alejarse unos de otros y comenzaron de nuevo a morir congelados.
Entonces precisaron hacer una elección: o desaparecían de la Tierra o aceptaban las espinas de los compañeros.
 Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos.
 
Aprendieron así a convivir con las pequeñas heridas que la relación con un semejante muy próximo puede causar, ya que lo más importante era el calor del otro. 
Y así sobrevivieron….

 Moraleja de la historia
La mejor relación no es aquella que une personas perfectas, es aquella donde cada uno aprende a convivir con los defectos del otro, y admirar sus cualidades.

Una historia muy bella, cierto? pero, que tanto refleja nuestra realidad? será que los seres humanos de verdad elegimos mantenernos unidos, pese a las heridas que nos infringimos?, comprendemos y aceptamos las debilidades de nuestros semejantes?, entendemos el “bien común y le damos preeminencia sobre los intereses personales?….

 Cuando leí esta corta historia, decidí leerla en clases; si algo resulta díficil es lograr la cohesión del grupo entre adultos..los niños en su estado natural  de “sanidad”  no temen interrelacionarse entre ellos, no conocen de rivalidades, de competencias mal sanas, no temen a perder lo que  creen suyo, porque viven bajo el convencimiento de la  “pertenencia por derecho de consciencia”, es a esa “sanidad” a la que me refiero, a la limpieza de espíritu y de consciencia. Los Adultos a medida que crecemos, nos vamos adosando capas densas de prejuicios, paradigmas, falsas creencias, distorciones de la realidad hasta rodearnos de una infranqueable coraza que nos impide crecer, evolucionar, recordar quienes somos en realidad. Un blindaje, extraño definitivamente…de mucha dureza para algunas circunstancias y poco protectora en cuanto  de heridas se trata. Realmente resultó una experiencia muy nutritiva compartir con el grupo la historia de los puercos-espines, llegando a la conclusión después de una  hora, que no fuimos  concebidos para vivir en aislamiento, sino para ser socialmente adheridos en muchos aspectos.

La historia, me permitió explicar el aspecto “BIOPSICOSOCIAL” del hombre tomando como  ejemplo el argumento del cuento…el hombre, lo mismo que el puerco-espin, representa en su individualidad un ser único e irrepetible, pese a pertenecer a una “especie”, cada ser vivo lo es, evidentemente todos tenemos caracteristicas propias del grupo al cual pertenecemos, eso nos determina y nos cuenta entre los elementos que connotan y denotan “vida” o BIO, como seres vivientes; condición ésta que nos habka de las funciones netamente fisiológicas, pero, que no nos excluye del aspecto PSICO  y, que por ende, como valor agregado nos permite desarrollar “una actividad mental” y con ella exteriorizar conductas, manifestar sentimientos, emociones,etc. surgiendo como una reacción a la acción psicológica  la activación del aspecto SOCIAL del hombre;permitiéndole interactuar con el entorno que le rodea, impregnándose de  la influencia positiva o negativa que de éste emane.

Estos tres aspectos se distinguen claramente en los protagonistas de la historia, de una manera fabulada nos induce al aprendizaje biopsicosocial. La convivencia  o el  modus vivendi, es para nosotros los seres humanos una condición para interrelacionarnos con el resto del mundo, es a través de la interacción social y mediante la comunicación que vamos entrelazando nexos o conexiones afectivas, a medida que nos proponemos alcanzar ese bienestar personal o social que llamamos “felicidad”.

LLegar al  entendimiento que cohabitar con otros, representa un acto de “negociación” , es imprescindible para mantener la armonía y la paz social; ciertamente hay aspectos de carácter no disponible, no susceptible de negociar, porque pertenecen al ámbito muy personal e individual de cada uno, así como la honorabilidad, la integridad moral, los valores éticos, etc.,  son  elementos de naturaleza subjetiva cuyos manejos quedan sujetos a los patrones de aceptación  ó reconocimiento social del  medio al cual pertenecemos. En la medida que cada puerco espin se hizo consciente que estaba siendo herido por otro, pero, que pese a ello los beneficios de mantenerse juntos eran mayor a sus lesiones, en un acto de amor cada uno de ellos optó por el bien de todos, haciendo a un lado sus propias percepciones, vivir o morir todos ó salvarse en la mayoría, así se mantuvieron y lograron generar una conducta manifiestamente social de supervivencia….

Cuando algo nos hiera, nos duela, nos cause daño….recordemos la fábula del puerco-espin; si logramos ver en esa situación adversa, un motivo para reconocer el valor positivo de todo cuanto nos ocurre, ir más allá de las debilidades de otros y poder mirar sus fortalezas, es innegable que logramos aprender el significado de ser entes biopsicosociales y la importancia de serlo….así sabremos que estamos en el camino correcto para alcanzar nuestra felicidad y contribuir a la felicidad de otros.

Hasta la próxima, el amor nunca muere. Con Dios estamos.

 

 

 

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